viernes, 17 de mayo de 2013

Mi plaza de la Viña (Alicante). Tarde del 17 de mayo a la mañana del 18.


43.- La Plaza de la Viña

Desde mi terraza blindada y acristalada veo tu cuadrangular plaza de la Viña, que fuera lugar donde se emplazaban tardes de fútbol del Hércules C.F. entre 1922 1932. En el centro, de forma militar se alzan unas palmeras niñas en crecimiento constante y lentísimo, rodean un espacio enlosado con el color del mármol de Alicante, donde juegan lo niños y por las madrugadas los perros con sus dueños sin collar. La Plaza de la Viña nos muestra dos fuentes, una forma un puente, de diseño geométrico en un sector de arco de ballesta invertido, donde, sobre su lomo arqueado hubo durante años una paloma muerta que un vendaban se llevó su cadáver de plumas secas. Se ha edificado de cemento visto despellejado, surtidos de lluvias artificiales sobre río quieto. A tiro de flecha vemos la otra en forma de piscina trapezoidal con surtidores. Cada mañana se despiertan, alumbra ríos de agua, y nos despiertan a los vecinos. Cuatro ficus de hojas pequeñas custodian las tantas esquinas. Los tilos cambian sus hojas con precisión de las estaciones, algunas veces están los “árboles descalzos” de hojas. El violeta aparece, de pronto, en el mes de mayo, el mes de las inesperadas lluvias, los perros mecieron sus escondidos anos sobre la arena del albero, y algunos amos le recogen la caca en bolsitas de plástico. Un jardín infantil presenta sus maquinarias oxidadas y juguetonas, una columna de luz los ilumina y sobre todo, cuando se celebran fiestas de vecindad, hogueras y elección de las belleas de la Asociación de la Florida. Sobre un montículo artificial que hace de muro anti-sonoro se alza entre olivos, pinos y setos el monumento dedicado al universal poeta Miguel Hernández del gran artista de Arcadi Blasco, es un bloque de cerámica refractaria. El propio Arcadi me dijo una día que fue un encargo del Ayuntamiento y está estaba inspirada en los dibujos cinéticos de otro artista alicantino Eusebio Sempere. En las Hogueras de San Juan concurren tres barracas hasta la madrugada en alegre convivencia, con música, tracas, petardos y la mascletá nocturna que no dejará los ojos llenos de del resplandor de los cohetes. Una semana de fiesta y fuegos. Mi plaza es también un amplio espacio lúdico, escaparate de mercadillos medievales y reuniones festivas. Posee bancos de madera donde todos doblamos la bisectrices y los ángulos de la cadera. Mi plaza de la Viña la veo cada día desde mi estudio, es como un zoco árabe, es un descanso visual de espacio, aunque alguna noches es gritona, y por la mañana los perros no ladran lejos del río como escribiera Federico García Lorca en “La casada infiel”, sino allí mismo, debajo de mi venta a las siete de la mañana.

Crónica de mi próximo libro "Robinsón por Alicante".
Ramón Fernández Palmeral

No hay comentarios:

Publicar un comentario